viernes, 17 de junio de 2011

Melancolia...

 
Pero, ¿qué es, en primer lugar, la melancolía suave?
¿Quién no conoce la extraña sensación de placer que se experimenta en las tardes de
verano, cuando nos abandonamos a nuestros sentidos olvidando toda
problemática definida y el sentimiento de una eternidad serena procura al
alma un sosiego extraordinario? Parece entonces que todas las
preocupaciones de este mundo y las incertidumbres espirituales son
reducidas al silencio, como ante un espectáculo de una belleza excepcional,
cuyos encantos volverían todo problema inútil. Más allá de la agitación, de
la confusión y de la efervescencia, un ánimo tranquilo saborea, con una
voluptuosidad reservada, todo el esplendor del ambiente.


 
-E.Cioran

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