Melancolia...
Pero, ¿qué es, en primer lugar, la melancolía suave?
¿Quién no conoce la extraña sensación de placer que se experimenta en las tardes de
verano, cuando nos abandonamos a nuestros sentidos olvidando toda
problemática definida y el sentimiento de una eternidad serena procura al
alma un sosiego extraordinario? Parece entonces que todas las
preocupaciones de este mundo y las incertidumbres espirituales son
reducidas al silencio, como ante un espectáculo de una belleza excepcional,
cuyos encantos volverían todo problema inútil. Más allá de la agitación, de
la confusión y de la efervescencia, un ánimo tranquilo saborea, con una
voluptuosidad reservada, todo el esplendor del ambiente.
-E.Cioran
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